MÁSCARAS Y PERSONAJES QUE NOS ALEJAN DE QUIEN REALMENTE SOMOS

 Las experiencias tempranas  vividas en los primeros años de nuestras vidas en las que nos sentimos amenazados, real o no, con independencia de las buenas intenciones de nuestros padres y otros cuidadores del círculo cercano del niñ@, son las responsables de que desarrollemos más o menos máscaras y corazas de un carácter u otro sobre nuestra real persona o esencia.  

mascara (1)

Sobre nuestra esencia vamos esculpiendo diferentes capas, como si de una cebolla se tratara, y como mecanismos de defensa, desarrollamos las diferentes máscaras, con las quede un modo inconsciente, actuaremos en la obra de la vida actuando con diferentes personajes nada propios buscando básicamente el pertenecer y  la aprobación y  amor de los demás.   Con estos “personajes”, de los que nadie se escapa, lo que buscamos desde niños es “sobrevivir” a las diferentes circunstancias que pueden estar dañando o amenazando al bienestar. Y así, va apareciendo una continua negación de quien realmente somosy, a su vez, se van tejiendo unos personajes que serán la identidad que mostraremos a los demás para protegernos de los diferentes daños emocionales al unísono de la búsqueda de ser aprobados y queridos por los demás como común denominador que tenemos todos los seres humanos. Si nos vamos a la etimología de la palabra  persona vemos que originalmente significaba máscara. Si asociamos la palabra persona con el teatro griego donde usaban la máscara para encarnar a los personajes. Después lo tomó el latín y personaje, personalidad,…. Se trata de una palabra compuesta por el prefijo “per” con una connotación superlativa y por “somus”, sonido. Significaba máscara que hacía mucho ruido o que retumbaba. Estas máscaras fueron indispensables para el teatro griego, ya que en sus inicios solo había un actor para representar a todos los personajes de la obra. Esas máscaras eran denominadas por los griegos como “prósopon” que significaba: cara, máscara, aspecto y luego fue tomada por el latín: persona.   Al igual que las máscaras del teatro griego, las nuestras, las de los humanos de carne y hueso, en la vida cotidiana, también hacen mucho ruido para ser escuchados y vistos por los demás.   Al principio, tienen una función de sobre vivencia, pero después cuando la máscara ya se queda instalada en todos los cuerpos de la persona: el intelectual, el emocional, energético y el corporal y se convierte en un personaje permanente de la persona sin duda hará mucho ruido incluso hasta ser estridente y doloroso dependiendo de las circunstancias personales, del momento vital y del contexto en que se encuentre cada persona. Y por supuesto, tendrá los costes y dolorosas consecuencias para tener una vida con paz y armonía pues nos hacen ser distantes con nosotros mismos y en consecuencia, con los otros.   Sin embargo, a priori, no somos conscientes de nuestras corazas y máscaras y por ello mismo,  cuando ya son muy ruidosas y dolorosas, quiere decir que ha llegado el momento de soltarlas, ya no las necesitamos como cuando nos las pusimos, pues ahora ya somos hombres y / o mujeres adultos con otros recursos y que no necesitamos de esos mecanismos de una forma permanente y autómata como actúan nuestros personajes, pero no sabemos cómo crear nuevas coherencias que nos den más posibilidades de actuar con libertad y poder escoger y no actuar bajo el secuestro inconsciente de nuestros personajes.   ¿Cómo podemos tomar consciencia de cuales son esos personajes que nos impiden actuar con autenticidad?.

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La invitación es hacer un serio y profundo ejercicio de auto-observación y por lo tanto de ampliación de consciencia en tres diferentes ámbitos pues seguir con nuestros personajes nos limita nuestro potencial y nos obliga a no ser nosotros.   Auto-observación de los tres ámbitos de la persona:   1) El intelectual: ¿cuáles son las conversaciones internas y también con los demás que son más recurrentes?. ¿Son conversaciones que te abren o cierran puertas?   2) El emocional: ¿qué emociones son las que con más frecuencia visitas referidas a esta conversación principal recurrente? ¿cuál es tu estado de ánimo?   3) El corporal: El cuerpo se va esculpiendo en función de los personajes que vamos habitando. Por ejemplo, podemos tener un cuerpo expansivo o contraído, un cuerpo que se mueve hacia delante o va hacia atrás, una mirada cabizbaja con o una mirada puesta en el horizonte,…   Si nos fijamos, podremos encontrar la existencia de una coherencia entre estos tres ámbitos: las conversaciones/diálogos internos que uno tiene con sí mismo, las emociones que aparecen y el estado emocional recurrente y el cuerpo y su estado con el que se encuentra la persona.   Podemos ver más fácilmente en los demás cuales son sus personajes y sin embargo, no podemos ver con facilidad a los nuestros. Ya lo dice el refranero popular.: “Que fácil es ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Así que seguro que s i buscamos a los personajes entre nuestros conocidos podremos encontrar al seductor/al miedoso/a, al sabelotodo, al pobre de mí,….   Pongamos por ejemplo un personaje victima, lo que yo llamo “El Calimero”, es fácil que nos encontremos con alguien que tenga con frecuencia un diálogo interno  y externo pesimista o poco confiado en conseguir sus objetivos y deseos, tendrá  unas emociones de resignación y tristeza y un cuerpo que tiende a la hipotonía, con tensión en sus espaldas, con el eje de su cuerpo orientado hacia atrás,….   El observar todos estos tres dominios (intelectual (conversacional), emocional y corporal será como tener un GPS para la persona y así, una vez haya tomado consciencia desde la observación y  autoanálisis con la anotación de todos estos datos, podrá buscar e incorporar nuevas coherencias para su vida que tengan más a ver con su persona real y genuina y que hasta la fecha se la está perdiendo dada su alta ocupación en disfrazarse con todo lo que sea consecuente y coherente con el personaje que generó en las etapas tempranas de su vida con la intención de defenderse de miedos, posibles aislamientos,….   ¿Y cómo se hace esto de generar una nueva coherencia virtuosa? Al igual que tenemos personajes que nos boicotean y nos alejan de nuestra esencia y en consecuencia de nuestro bien estar, también tenemos parte virtuosa de nuestro ser. Iremos generando al personaje virtuoso desde el coaching ontológico entrando, en función de cada persona, por alguna de las tres dimensiones arriba nombradas y que le ofrezcan nuevas posibilidades de mayor acción y libertad de escoger.   Primero se realizará la fase de auto-observación que deberá completarse con el acompañamiento del coach para visitar aquellas zonas más sombrías y desconocidas por el cliente de su personaje.   Será necesario este acompañamiento en la fase de indagación ya que, de la misma forma que los coches tienen  por lo menos tres espejos retrovisores, las personas también necesitamos de otros que nos acompañen y nos hagan de espejo y ofrezcan nuevas reflexiones a través de preguntas que un@ mism@ nunca se hizo antes y pueda reconocerse con todo su potencial.      

La segunda fase será en la que el coach proponga intervenir por alguno de los ámbitos explorados: conversacional, emocional y corporal par ofrecer nuevos aprendizajes. En mi experiencia, puedo compartir que es muy útil romper las corazas de los personajes si se interviene desde lo corporal mostrando nuevas posibilidades para que el cuerpo pueda operar y se posicione en otra disponibilidad hacia el movimiento más cercano a nuevas posibilidades de accionar más acorde con su persona real soltando pesos que no le corresponden. Desde un diseño “ad hoc” para el cliente, donde se plantea una exploración y un trabajo constante y recurrente con ejercicios con el cuerpo este responde con su habitual plasticidad y flexibilidad.   Y si desarmamos al personaje desde el cuerpo y esculpimos una nueva coherencia corporal con sentido automáticamente aparecerá otra nueva y poderosa coherencia emocional que nos derivará a poseer otros pensamientos y por lo tanto, a tener otras conversaciones internas y externas más sinceras, naturales y vinculadas al ser que realmente hemos venido a ser.   La exploración de los personajes desde el coaching ontológico, incluyendo todas las dimensiones del ser humano, es un camino de crecimiento personal y liberación apasionante que merece la pena ser vivido para soltar lastres y vivir con liviandad  y sólo con el equipaje necesario para la personalidad más cercana a la esencia.